A mis 28 años, y despues de mucho tiempo, volvi a tener una primera vez en algo…
Hoy, fui a llevar a Tobias a su primer dia de pre escolar…y mas o menos esto senti:
Apenas entre al colegio, ese silencio que uno honra como papá soltero se quebró por el griterío infernal de las criaturas que te pasan por los costados, que te pasan hasta por debajo, que te empujan, cuyas charlas con el compeñerito te hacen invisible.
Maestras chistando a los cabezudos, claro… Los primeros dias… En una semana esos chistidos se van a convertir en -quedate pues fulano en tu lugar-”…. -a la direccion!!!-, -salga de la clase- y asi, subrepticiamente.
Nada resulta mas inocentemente alucinógeno que el olor a utiles nuevos, ese olor a empezar, a crecer, a estudiar. Mochila de la saga de moda, lápices nuevos y puntiagudos, borradores con sabor a chicle, sacapuntas de metal, cuadernos con hojas impecablemente blancas, forrados arquitectónicamente por las mamás, torpemente por los papás.
Durante 14 años asistí a un mismo colegio, y en sólo dos ocasiones fui el segundo en la fila, todo fue grande para mi en esa epoca, bebedero alto, pupitres altos, pelota muy pesada, el arco del parquecito era un viaducto para mi. En mi merendero podia llevar comida para seis personas.
Esta mañana vi como las profesoras, las mismas que me educaron, se llebavan de la mano al primero de la fila, cuantas veces me tocó eso…cuantas veces sentí envidia de mis compañeros y zapateaba por querer ser mas alto, solo para viajar en el medio de la fila o en la cola y poder gritar, escupir, tentar…en fin…portarme mal, portarme como alumno. Con mi estatura, cruzar el inmenso patio de la mano de la profe era estar seguro de los pisotones y de las burlas. Hoy vi maestras nuevas, jovenes, lindas, risueñas…. Me daban ganas de empezar de cero…pero no tarde mucho en entender que mis profes del 84, las del 85, 86, y las de los 90, tuvieron sus encantos, fueron lindas y algunas cariñosas, solo que yo estaba mas preocupado de mis compañeras, de mis utiles nuevos, de llegar a casa y ver la tele, de no hacer mis tareas.
Hoy vi a mi hijo mezclarse entre sus compañeros. Estar quieto y escuchar, le costó lo mismo que a mi. Vi en sus compañeritos a los míos. El gordito, el malo, el que llora el primer dia, la linda, la muy cariñosa y pegajoza, el pelotero, y el que se perfila como mejor amigo. Nada mas enquilombado que un primer dia de pre escolar;
La profe: “niños vamos a sentarnos y a presentarnos”…. A ver vos como te llamas y donde vivis…
-”yo me llamo….. Ehh… Me llamo….profe profe yo tengo un gatito”-
-“y yo una tortuga que le va morder todito mal a tu gato”-
-”… No no mentira mi gato es rapido y marron”
….no…no..no…si…si…si, ….
Nadie le escucha a nadie, y todos hablan con todos. Y en esos desordenes, de esos griterios, de esas pequeñas peleas y empujones es que surgen las amistades y se forjan los compañeros que por años seran complices, adversarios y por ahi hasta estudiantes. Años de escuela le esperan a Tobias, y estoy seguro que de satisfacciones y angustias me va llenar, libretas con cincos, con cuatros, trabajos por el dia del padre, notas de la directora, raspadas, moretones etc.
Gracias a esas mismas cosas y otras mas, es que hoy le puedo escribir. Creo que en la escuela algo aprendi.
German


